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Autor: Raúl Eyzaguirre

El rol de la estandarización

Sinceramente no soy muy fan de los «estándares» -y menos aún en un mundo tan cambiante como en el que vivimos-, pero al mismo tiempo soy totalmente consciente de la importancia de normalizar prácticas, procesos y flujos de información en la industria de la construcción que nos facilite y dirija hacia la mejora continua.

Muchos autores reconocidos en el mundo, como Henry Ford y Taiichi Ohno, reconocen y posicionan a la «estandarización» como pieza clave en la gestión de operaciones, gestión de proyectos y en general la administración de negocios en diversas industrias. Entre sus principales ventajas tenemos el generar una base de conocimiento común, asegurar la calidad, mayor satisfacción del cliente, mejor control, menores desperdicios y lo ya mencionado anteriormente, permitir la mejora continua.

Sin embargo, mi cuestionamiento no se enfoca hacia si debemos estandarizar o no; sino hacia cómo debemos estandarizar. No me cabe duda que mediante el uso -y recalco USO, no sólo elaboración- de «estándares» ayudará a tener predictibilidad en los resultados, pero siempre atentos y alertas para evitar caer en la esclavitud del conocimiento adquirido, lo cual podría limitar la creatividad e innovación de los equipos de trabajo.

En base a lo expuesto y en el marco de la implementación BIM en proyectos de diseño y construcción, les comparto 3 riesgos latentes a considerar en su gestión con miras a un proceso de estandarización efectivo.

Estandarización bajo un enfoque PUSH

Es habitual encontrar en los procesos de implementación, grandes esfuerzos iniciales destinados a estandarizar los modelos BIM y sus procesos, traduciéndose en extensos manuales, procedimientos y plantillas que tienen primero el alto riesgo que no sean leídos, utilizados o puestos en práctica por los usuarios y segundo -y quizás el más común- que el alcance de la estandarización sea mucho más amplio que el de la misma ejecución de los trabajos, generando un sobreesfuerzo -pensemos en el costo oportunidad destinado a otras actividades- y también desperdicios al tener un estándar subutilizado.

El ritmo de cambio acelerado de la tecnología

¿Qué tan sostenible es tener un estándar BIM en un entorno donde la tecnología cambia constante, rápida y exponencialmente? Complementando esta pregunta con la frase de Mario Benedetti: “Cuando creíamos tener todas las respuestas, de pronto nos cambiaron todas las preguntas”, debe conllevar a la reflexión si realmente vale la pena este gran esfuerzo de estandarización o puede haber mejores oportunidades de inversión. Incluso, debido a este cambio acelerado, puede que se conviertan en documentos limitativos de innovación y mejora, si es que su frecuencia de actualización no sigue el ritmo tecnológico.

Rigidez en la estrategia de estandarización

Inclinarse a sistemas de trabajo poco ágiles caracterizados por grandes paquetes de entrega y ciclos de retroalimentación distanciados, conduce a altos riesgos de retrabajos, inventario y/o defectos en los procesos aguas abajo. En otras palabras, dedicarles gran energía a tareas de estandarización al inicio sin validar su aplicabilidad en la ejecución y mucho menos sin retroalimentar oportunamente al proceso del desarrollo del estándar; genera el riesgo de caer en un documento que sólo será firmado y guardado en los servidores de nuestras organizaciones, sin generar el valor esperado.

Cambiando el enfoque de estandarización

Mi propuesta se orienta hacia una estandarización ágil y flexible la cual permita la mejora continua y al mismo tiempo posibilite la innovación, sin ralentizar la adopción BIM en los proyectos y organizaciones.

Si se reduce el alcance de la estandarización y se definen lineamientos generales para luego ponerlos en práctica y retroalimentar rápidamente; permitiría validar lo que realmente funciona y minimizar los riesgos de la sobreproducción de información. Ello involucra trabajar en ciclos más cortos de entrega y experimentación, y aumentar la eficiencia y efectividad de los diversos esfuerzos relacionados a BIM.

No debemos permitir que el obstáculo principal para empezar a innovar sea el no tener un estándar a prueba de balas sobre el cual trabajar. Países como Estados Unidos y Noruega están dando evidencias que no es indispensable un estándar para lograr la adopción BIM en la industria. Mas importante aún, e incluso más difícil, es lograr romper nuestros propios estándares mentales para lograr permear BIM en toda la cadena de valor.

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