Desde la antigüedad nos hemos maravillado por dominar las fuerzas de la naturaleza. La ingeniería y la Arquitectura se han encargado de estudiar, medir y aprovechar las leyes de la naturaleza, esto para aprovecharlas con el único propósito de acelerar el progreso, de mejorar el nivel de vida de las personas, de la sociedad, de reinventar la sociedad. Siempre se ha buscado llegar a nuevos límites, siempre se han trascendido, se crean nuevos límites, que luego son rebatidos, algunos incluso rayando la megalomanía, siendo incubadores de novedosas técnicas y paradigmas.

Una de las primeras historias donde se hace alusión a un gran proyecto constructivo, a un megaproyecto, es la historia bíblica de la torre de Babel, una clara muestra de la naturaleza humana de rayar los límites, de rebatir la naturaleza misma, y si la ponemos en un contexto bíblico, de rebatir incluso temas divinos: Construir una torre tan alta que pudiera llegar al cielo, a dios mismo. La historia de la torre de Babel es muy interesante, enfatiza un escenario inicial en el mundo antiguo donde solo se hablaba un mismo idioma, Este escenario Inicial es el ambiente propicio para facilitar los procesos, el trabajo colaborativo, que a su vez es la base de cualquier megaproyecto: Hablar el mismo Idioma. Claro está, si no hubiera sido así ¿cómo se podía unir todo el conocimiento del mundo antiguo para realizar una obra de esta magnitud?, ¿cómo podían contar con los recursos humanos necesarios para su construcción??como se facilitaron los diseños? ¿Cómo podría informarse a los obreros las técnicas adecuadas para su construcción?

Si tal como hacía alusión antes, la importancia dentro del desarrollo de proyectos constructivos se basa en la eficacia de la comunicación, todos los actores que intervienen en un proyecto constructivo deben estar de acuerdo y deben aprovechar al máximo el talento humano disponible, para este fin es indispensable hablar el mismo idioma, como en el desarrollo de la torre de Babel. Actualmente estos actores: El propietario, los diseñadores, constructores, contratistas, administradores; deben tener un lenguaje común y saber gestionar la información, reconocer exactamente cualquier termino aplicado al desarrollo de un proyecto constructivo, quien o como se suministra la información y también como administrarla, este lenguaje común debe estar sujeto a normativas y reglas claras, que puedan ser documentadas, compartidas y estudiadas; Si subimos a la Torre de babel, vamos a encontrar un escenario donde contamos con todos los recursos humanos disponibles, ya que un proyecto sin problemas de comunicación, es un escenario propicio para dibujar y batir nuevos límites, un escenario productivo, una suma de fuerzas que permite crear las bases para desarrollar megaproyectos que incluso nos permitan tocar el cielo.

Autor: Juan Carlos Velásquez Escobar

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