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Autor: Raúl Eyzaguirre

Lo inevitable se hace realidad

Pocos se animaron e invirtieron en dar el primer paso, muchos tuvieron y perdieron la oportunidad, pero nadie se imaginó que el cambio hacia la digitalización e industrialización de la construcción iba ser tan repentino y determinante para nuestro futuro. Hoy, en medio de esta agresiva coyuntura, ya no es sólo una oportunidad de diferenciación o de competitividad, es una realidad y obligación a la cual debemos adaptarnos rápidamente para lograr sostenibilidad en nuestra industria.

Los cambios en los modelos de negocio, en los procesos productivos y en la organización de las personas que demanda esta pandemia, no discrimina industria, tamaño o trayectoria del negocio. El cambio es inevitable para todos, y serán las organizaciones que mejor lo gestionen las que lideren el futuro, mientras las que no lucharán para sobrevivir.

Pensar que el cambio se dará naturalmente y que la inercia de la industria ubicará a las organizaciones en una posición favorable, es adoptar una actitud pasiva y dejar al azar el futuro del negocio. Para encarar responsablemente esta transformación, se debe pensar no sólo en QUE se quiere alcanzar sino también en cómo conducir y gestionar el proceso de cambio para que este sea efectivo y sostenible. Para lograr ello, un factor clave es sin duda, la transformación de las actitudes y comportamientos de nuestros colaboradores y cómo gestionar la omnipresente resistencia al cambio.

Las cuatro iniciativas para dominar la resistencia al cambio

Iluminar el camino y el destino

Ser consciente, y no cometer el error de pensar que todos entienden los problemas de la misma manera y que ven la nueva dirección tan claramente como tú, es el punto de partida. Como escribe Simon Sinek en su libro The Golden Circle; «todo empieza con el POR QUÉ». Esclarecer por qué es necesario el cambio, por qué debería importarle el cambio a las personas o por qué es el momento de cambiar; ofrece una oportunidad para comunicar a todos los involucrados, las razones, expectativas y motivaciones fundamentales de la iniciativa. Dejar claro hacia donde se espera llegar y definir una hoja de ruta, facilitará el alineamiento y posterior compromiso de los participantes hacia el objetivo propuesto. Estos mensajes requieren de una atención periódica, transversal a la organización y que incluya diferentes niveles jerárquicos, para así mantener un único objetivo.

Controlar el miedo a lo desconocido

Una exitosa gestión del cambio debe considerar no sólo el aspecto racional, sino sobre todo el lado emocional o psicológico de las personas, teniendo en cuenta que muchas de las decisiones y comportamientos son guiados por los sentimientos y la intuición. Por ello, un factor importante a controlar es el miedo a lo desconocido, lo cual se vincula a la afectación al trabajo, pérdida de poder o estatus y probabilidad de verse desplazado por otros equipos o incluso tecnologías. El miedo de las personas, inherente en todo proceso de cambio, es una condición innata y biológica, por lo que las estrategias deberían estar enfocadas en mitigarlo y en potenciar los beneficios de la iniciativa.

Motivar la salida de la zona de confort

Esta es una tarea de liderazgo, la cual pondrá a prueba las habilidades blandas de los agentes de cambio. Ganarse la confianza puede que sea uno de los mayores retos pero al mismo tiempo te permite una sólida cimentación para construir tu estrategia de cambio. Para ello, desarrollar la empatía y la escucha activa te permitirá conocer de cerca las expectativas, preocupaciones, vulnerabilidades y oportunidades de cada uno de los involucrados. Comunicar y reflexionar acerca de los beneficios que hay fuera de esta zona de confort, frente al riesgo inminente de decidir quedarse, bajo un análisis integral, es una de las herramientas para incentivar el salto hacia el espacio de aprendizaje, innovación y transformación continua.

Involucramiento amplio y oportuno

Mantener un enfoque altamente inclusivo fortalece el proceso de cambio; implica ampliar el canal de entradas al proceso, evaluar diversas perspectivas según niveles jerárquicos y funcionales, y lograr que las personas se involucren, inviertan y apuesten por el éxito del proyecto. Sin duda, el manejo de un grupo más extenso y por consiguiente, la integración de todas las ideas y expectativas, puede ser caótico y conflictivo, pero es un desafío que genera réditos en las soluciones y resultados finales. La estrategia debe girar en torno a articular los intereses de las partes involucradas, definir roles en el equipo gestor del cambio e involucrarlos desde la concepción y la planificación del mismo. Lograr que la gente se sienta parte del cambio, permitirá aminorar los efectos de la resistencia.

Adoptando una mentalidad de cambio constante

¿Qué caracteriza a las empresas innovadoras más exitosas? Su capacidad de no dejar de innovar, de transformar continuamente sus procesos y de buscar formas disruptivas que los mantenga en un estado siempre de cambio. El mundo de hoy lo exige y las nuevas tecnologías motivan a las compañías a adoptar métodos ágiles, simples y próximos al aprendizaje continuo, para lograr cambios profundos, verdaderos y trascendentes en la operación de los negocios.

Una proactiva gestión del cambio debe abarcar siempre a las personas, los procesos y la tecnología. Orquestar estos tres elementos no es tarea fácil, ya que involucra desarrollar nuevas capacidades y crear sinergias nunca antes experimentadas. Sin embargo, bajo una estrategia integradora y con líderes que inspiren y faciliten el viaje, lograrás el objetivo.

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